Medicina basada en la indecencia

Hasta la vileza más inhumana y más repugnante tiene un sentido.

Juan Francisco, el enfermo ingresado en la UCI del Hospital de Castellón, que hace sólo unos días estaba casi desahuciado por los protocolos oficiales, sale adelante, después de que un juez protegiera la voluntad de la familia de aplicarle un tratamiento basado en ozono, y su derecho a ello.

Las deplorables concentraciones de condena al juez en las puertas de los hospitales de estos días, y la denigración a sus protagonistas, tachados de magufos, son las muestras de desprecio a la verdad y a la vida más abyectas que recuerdo haber visto. Pero no sorprenden.

Tampoco sorprenden las diatribas del Infame Colegio Oficial de Médicos Inquisidores contra los protagonistas de esta luminosa historia –perdón, quise decir “Ilustre Colegio” (maldito auto-corrector)–. Ataques que son expresiones obscenas de rabia malsana. Pero, a fin de cuentas, habituales en burócratas soberbios cuando un médico hereje valiente deja en evidencia sus dogmas hediondos.  

Los mantras de “MEDICINA BASADA EN LA EVIDENCIA” o “CIENCIA SÍ, MAGIA NO” que esgrimen estos lacayos del lobby farmacéutico –diseñados por sus propagandistas para su profusa difusión en todo el ‘establishment’ mediático– son insultos a la verdad propios de desvergonzados habituados a despreciar la inteligencia de su público. Y además, delatan a quienes los profieren, porque evocan con descaro esos tiempos en los que se tildaba como brujería o magia todo lo que no se entendía o no se quería entender, porque chocaba con los sistemas de creencias establecidos desde arriba. Pero tampoco hay nada nuevo que reseñar aquí.

Porque todo esto sólo confirma lo que muchos ya saben: que estamos en manos de personas que no son de fiar, y que sus eslóganes no son más que demostraciones de hipocresía y de puro cinismo. La serpiente con todo su séquito de corruptos siempre viene disfrazada de paternalismo salvador, y esto es algo que hasta el más tonto del pueblo ya debería saber. Sin duda, estamos en los tiempos de la gran tribulación y de la medicina basada en la indecencia.

Los seres despreciables que sabotean la favorable recuperación de un enfermo, que gracias a un tratamiento proscrito por los indecentes se despega de la mano de la muerte, añaden una injusta carga adicional de crueldad al sufrimiento del enfermo, Juan Francisco, y de su mujer. Pero al mismo tiempo, propician que aflore el detritus que corre por las venas de la matrix s4tanitaria.

Con este episodio de mezquindad colectiva termina de caer el velo. Ya no hay decorado. El Mal se presenta como es: cruel e insolente. La endiosada secta de la bata blanca se pone de largo. Las cartas están bocarriba, para que las personas –médicos de buena voluntad incluidos– que veían, pero no percibían, rompan su hechizo y se planteen mantener su fe ciega en ciertas personas y entidades impostoras, antes de tomar decisiones importantes a la ligera.

En todo esto, la historia de Juan Francisco, que toma fuerte la mano de su mujer y vuelve a la vida en medio de los envites de la serpiente, es lo que nos hace levantarnos de la silla. La magia que algunos no soportan es la de la lucha de un amor incondicional que se crece y no se rinde ante el fanatismo y la oscuridad. También la de la verdad que, con todo en contra, se abre paso entre la irracionalidad de un sistema sin alma, cuyo alimento es la codicia y el afán de control, y cuya verdadera esencia ha quedado a la intemperie. Hasta que alguien venga y LO ENTIERRE PARA SIEMPRE.

La historia de Juan Francisco, su mujer y su médico contra la serpiente es la de la lucha entre la humanidad y la anti-humanidad. El bien contra el mal. La verdad contra la manipulación y la programación sistémica. Es lo que nos toca a todos.

© Hip0critic

https://amp.elperiodico.com/es/sociedad/20210826/juez-autoriza-tratamiento-ozonoterapia-covid-12019223?__twitter_impression=true

8 comentarios sobre “Medicina basada en la indecencia

  1. Muy buen artículo!! es vergonzoso el
    corporativismo y la falta de humanidad de gran parte del colectivo médico, del que últimamente me niego a aceptar que formo parte. Comparto tu artículo en mi blog con tu permiso y te felicito por tu valentía a la hora de plasmar sobre el papel, lo que muchos pensamos

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